miércoles, 10 de octubre de 2007

Ejercicio de aliteración múltiple

El niño estaba sentado sobre un asiento situado a la sombra de un sábado. Y entre silbido y silbido sucedióle que sus silabas se secaron. Lento pero listo comenzó a correr la letra libertina que perdió en pos de prestar poca atención a la canción que cantaba.
¿Buscaba la B?
Bastante baja esa bruta. Bastante boba, bufa y buena bruja.
No, necesitaba niñas más noveles.
¿Acaso la A?
Alta. Amiga del alma. Amable y agradable.
MMM. Mostrabase muy mal motivado.
¿Entonces la E?
Escasa. Engreída. Enroscada y ensimismada.
¿Entonces era la E endiablada enemiga del entonado enano?
EEEEE… ¿Querés la Q?
Cualquiera. Es querida de quien quiera. Querendona, quemera y de quinta.
¿Mejor la M?
Muy mala. Malísima. Mierdosa. Maleducada. Muy muy mujeriega. Mentecata.
Metida. Mmmmmmmmmm. Mala mala
¿Y la y?
Ya la llame y no llegó. Llovía y la yegua ya yerta ya llorona y no venía.
Ves, se te volcó una v. ¿V?
Vana y vulgar.
Si, lo se ¿y la C?
Cara. Con costuras corridas. Cuchillera. Cabezona. Cumbiera. Cambiante. Cálida y corriente. No, muy cómoda la c, casi casi como una cama.
A vos no te va nada. ¿No necesitaras una n?
No
¿Una u?
¿Usted usa la u?
Poco poco ¿por?
Por preguntar pavadas. ¿Parezco pavo?
Poco. Parece perón con papada.
El niño estaba empezando a embolarse de dialogar con su doble, ese sopenco de sombra que ni sabía sobre nada de nada y al que no le sonaba el nombre de nadie.
¿Fabricamos la F?
Fácil. Fui feroz fabricante.
Ah, ¿anoto que no le apatece?
Asi parece
¿Agarramos la g?
Grrrrrr. Gorda galesa con ganas de ganarle a la galleta. Glotona. Garronera. Grosera. Golpeadora. No, gracias. No con esa grasienta.
Quedose el niño quieto queriendo convencer a su coro que no corra ni se oculte en ese sábado siniestro, solitario y silenciero. Mas su sombra era sabia y sabiendo que el solitario sufría de no saber definir a dúo su muy marital sentido se arrastró atrás del astro sol que solidario lo saludaba y se fue fingiendo dolor por no continuar el duo de nada. Y el niño silbando, sin sílaba alguna, anduvo arribando de barrio en barrio buscando su buena sombra solitaria, sabiendo que en breve volvería a burlar la vida buscando la letra que lenta y liviana levantaría su leve leve estima.